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Haciendo Patria

Bueno, un poco de mucho, y mucho de muy poco; en definitiva, opiniones que le hacen bien al mundo...

Nombre: Huemulsabio
Ubicación: Playa Ancha, Valparaíso, Chile

No hay mucho que contar de mí.Aunque estoy lejos de mi familia nos adoramos, tengo muchos amigos a quienes quiero con el corazón, y un par de hermanos por ahí a quienes amo con toda el alma. Mis otros grandes amores son Dios, mi Puerto, mi Patria y mi futura profesión, la Medicina.

lunes, noviembre 07, 2005

El Cristo de la Matriz v/s Nuestra Señora de las Mercedes de Puerto Claro



Son cosas que no pasan, bueno, en Valparaíso sí; ahí, cualquier cosa. ¿Conocen, queridos amigos, al Cristo de la Matriz? Es una imagen que se nota antigua. Está en la Parroquia de la Matriz en el barrio Puerto. Si nunca lo han visto, intenten ir a conocerlo, no por Fe (Que nunca está de más), sino por historia.
¿Han escuchado alguna vez el nombre de Francis Drake, corsario británico? Probablemente, sí. A finales del siglo XVI este Corsario de la Corona Británica surcó los mares de Chile. Las historias que de él se cuentan son muchas..., reservémonos, por ahora, al tema dado.
Francis Drake visitó Valparaíso, robó donde y cuanto pudo y, como era su costumbre, se dirigió a la Iglesia de la ciudad, a sabiendas de que los curitas siempre tenían alguna riqueza. Debe de habertse sorprendido al ver el precario estado de la Matriz: parecía más mediagua que iglesia. Aún así el pirata entró y, aunque no encontró más que un par de cálices de oro, se llevó todo.
Como no sólo se contentaba con ser corsario, también era blasfemo. Por lo mismo procuró orinar las paredes de la Matriz, quizá para recordarnos que no temía ser enjuiciado el día de su muerte; no por nuestro Dios al menos.
Pronto, hasta el mismísimo rey de España, Felipe II, se enteró de tan horrible herejía y quizo buscar algún remedio; Francis Drake lo había hecho denuevo y él, como Rey, no podía permitir una ofensa tan tamaña a la Santísima Iglesia Católica. De tal manera que mandó llamar al mejor escultor del mundo para que hiciera un Cristo que mandaría de regalo a este lejano y desconocido país que había recibido tal oprobio.
Y este mejor escultor del mundo no era otro que un chinito que tenía más años que la madre Patria y que estaba en las últimas afeitadas de su vida.
Aún así, el viejo escultor aceptó, y se dirigió a España a cumplir con este reto. No estaba seguro de poder sobevivir el tiempo necesario para terminar la obra pero, sorprendentemente, aguantó firme los más de tres años que se demoró en tallar al Cristo, al cabo de los cuales pudo morir tranquilo, sabiendo que había esculpido su mejor obra.
Aún cuando loable el gesto del Rey de querer reparar el daño causado a Chile por el Corsario Inglés, como todo buen Gobernante no buscó demasiado adónde quedaba Chile, ni mucho menos Valparaíso, así que mandó el Cristo directamente a la Catedral de Santiago, pues era la Capital. Claro que, como lo envió por mar (no había de otra), tocó tierra chilena en Valparaíso.
Acá, la llegada del Cristo era todo un evento. Tenía que prepararse Santiago para su llegada, por lo que, durante los primeros días, el Cristo fue dejado en la Matriz hasta ser llevado a su final destino. De hecho, para tal día debía estar presente el obispo de Santiago, quien acompañaría a la carreta hasta la Catedral.
El obispo llegó al Puerto y se alistó todo para el traslado. Pero el día señalado amaneció con tan mal tiempo que era imposible cruzar el cerro Carretas (Hoy no existe), para tomar el camino a Santiago. Días más tarde, cuando lo intentaron denuevo, otra vez el clima jugó una muy mala pasada. En el tercer intento el día estaba rebosante de sol, por fin el cristo podría ser trasladado.
Se cargó la carreta con la Santa Imagen, se amarró la yunta de bueyes y partieron por el camino. Todo iba bien, pero a cierta distancia de la Matriz los bueyes ya no podían resistir la carga. Nadie entendía lo que pasaba, los bueyes partieron bien ¿Por qué no podían seguir?. Se trajo una segunda yunta y entre cuatro animales pasó lo mismo: Avanzaban unos metros y la carga se hacía tan imposible que los hombres ni siquiera pudieron descargar el Cristo; sin embargo, a penas volvieron a la matriz, la imagen se volvió liviana, los bueyes pudieron andar y los hombres elevaron la imagen. Así se continuó intentando, cada vez con más animales, pero siempre pasó lo mismo. La gente no tardó en proponer que el Cristo quería quedarse en el Puerto y el señor obispo de Santiago, que no pudo hacer más, tuvo que irse con las manos vacías.
Pronto la imagen comenzó a ser muy visitada; la gente rápidamente se hizo devota del Cristo de la Matriz que, con su rostro sufriente de pasión, miraba hacia el Cielo. En 1906 (Bastantes años después) hubo un terremoto en el Puerto que lo destruyó todo (Ya se los he comentado). Aún así, podía ser peor: con ventarrones y tormenta el mar amenazaba con salirse, se recogía poco a poco.
La gente estaba espantada, habían sobrevivido al terremoto -y no todos- pero la furia del mar terminaría definitivamente con el Puerto. A los fieles rápidamente se les ocurrió la idea y llevaron a todos a hacer procesión con el Cristo hasta ponerlo de cara al mar. Como de milagro, lentamente el mar empezó a volver a su lugar, los vientos se tranquilizaron y se acabó la tormenta, ¡¡¡El Cristo los había salvado!!!, ¡¡¡Gloria al Cristo de la Matriz!!!
Desde la llegada de los españoles y la fundación de la Iglesia Católica en Valparaíso que la Patrona de nuestro Puerto -quien sale en el escudo de Valparaíso, la misma que cada cien o mil años llora sangre (No fue hace mucho la última vez)- había sido Nuestra Señora de las Mercedes de Puerto Claro, pero en el transcurso del tiempo y luego de los sucesos del terremoto, los porteños dejaron completamente de lado a Nuestra Señora por el Cristo. Las autoridades eclesiásticas se preocuparon del caso, pero no pudieron recordarles a los devotos de que la patrona de nuestra bahía era Nuestra Señora. Tanto fue, que decidieron tomar medidas drásticas para que la gente raccionara: el más especial de los plebiscitos, uno en que se tenía que elegir entre estas dos deidades para que quedara como patrón o patrona de Valparaíso. Todos los fieles acudieron a votar y, obviamente, ganó el Cristo. ¿Lamentablemente?, nunca se llegó a un verdadero acuerdo y en nuestro escudo porteño sigue la imagen de Nuestra Señora de las Mercedes de Puerto Claro.
Milagros del Cristo se cuentan por montones -hasta se dice que un sacerdote llegó al Pontificado por su interseción-, pero pocas veces se recuerda este plebescito que tanto significó para los porteños de principios del siglo pasado... Lo que nunca se ha olvidao es que, supuestamente, este Cristo miraba hacia el cielo y hoy tiene el mentón enterrado en su pecho; cuando vuelva a mirar al cielo sólo siete días quedarán para el Juicio Final.......

3 Comments:

Blogger Karla Ignacia Herrera y Herrera said...

hola fco. Me gusto tu blog y tus articulos. Una crtica constructiva: cambia el tamaño de la fuente, es muy pequeña y uno se cansa al leer. Solo eso.
Cariños*** y felicidades

11:46 a. m.  
Blogger Condorasesino!! said...

Hola, soy aquel que solo baja de la cordillera para postear (y para rendir pruebas). Me gusto mucho esta historia, te superas, y me gustaria que contaras la historia del sujeto que vendio su alma al diablo (no, no me refiero al Pantoja) y que pagaria con su alma al tocar la tierra de su ultimo descanso...
Eso, atento al proximo articulo mi 'chorizo cuequero'. Nada mas

5:34 p. m.  
Blogger Comunidad Juvenil Nicola D'Onofrio said...

se me hizo muy amena la forma que tienes de escribir...
yo conozco a este Cristo maravilloso, es una hermosa imagen y muy milagroso como dice mi mami.yo creo que es así, muy buena felicitaciones.

2:48 p. m.  

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