Perdió la Esperanza, pero le queda la esperanza...
Los nombres de nuestros cerros no están escogidos al azar; mi propio Playa Ancha no lleva ese nombre por nada. Se supone que por sus grandes planicies, entre los bosques, fue escogido para ejercicios militares; de ahí la deducción no es nada: ¡Era una playa ancha!. Y así, suma y sigue...
En Los Placeres existían filones de oro (Cuna de millones de leyendas de minas escondidas entre dos palmas que forman una cruz, o un arco, etc.) que eran explotados; en Cerro Toro, uno de estos animales se escapó de su corral y mató a una familia completa que paseaba por el sector; el camino a Santiago que se prefería hace muchos años atrás pasaba por sobre un cerro al cual, por claras razones, se le bautizó como Carretas; Merced, donde estaban los mercedarios; Monjas, donde estaban las monjitas; el ingeniero Rodríguez entrega proyecto para uno de los cerros del Puerto, el cual toma el nombre de este profesional; Panteón por un cementerio; etcétera, etcétera, etcétera...
Por allá cerquita de Viña del Mar, en un cerro, se perdió la única hija de una madre soltera... trágico. La niña se llamaba Esperanza y la madre, en su inmensa angustia, vagaba día y noche por las quebradas gritando su nombre. Con el correr del tiempo las cosas se fueron dando de manera natural:
-¿Dónde vives?
-Donde se perdió la Esperanza.
-Ah, en "Esperanza" entonces...
La gente bromeaba diciendo que a la madre se le perdió la Esperanza, pero le quedaba la esperanza. No era mentira, pero lamentablemente sólo tuvo la esperanza..., la otra nunca apareció.
Y de qué se trata todo esto. De eso, de dar un mensaje de esperanza. Horribles acontecimientos se han suscitado en el barrio más característico de nuesta Ciudad, el Barrio Puerto, y justamente en una de sus calles más tradicionales: "Serrano". Por una negligencia -a mi humilde juicio, evidente- se ha destruído inevitablemente gran parte de nuestro Patrimonio, se han perdido bienes materiales en sumas exorbitantes pero, lo más grave, hemos perdido porteños y porteñas...
No se trata ahora de juzgar, de eso que se encarguen los tribunales (aquí) y Dios (en el otro lado). Sólo intento recordar a aquellos que se despertaron para ver una luz muy distinta a la del Sol que los guió por una senda sin retorno. Y también intento entregarles toda mi fuerza, mi esperanza y mi Fe a aquellos que sobrevivieron, que conocieron el infierno y que se pararon de las cenizas.
En Los Placeres existían filones de oro (Cuna de millones de leyendas de minas escondidas entre dos palmas que forman una cruz, o un arco, etc.) que eran explotados; en Cerro Toro, uno de estos animales se escapó de su corral y mató a una familia completa que paseaba por el sector; el camino a Santiago que se prefería hace muchos años atrás pasaba por sobre un cerro al cual, por claras razones, se le bautizó como Carretas; Merced, donde estaban los mercedarios; Monjas, donde estaban las monjitas; el ingeniero Rodríguez entrega proyecto para uno de los cerros del Puerto, el cual toma el nombre de este profesional; Panteón por un cementerio; etcétera, etcétera, etcétera...
Por allá cerquita de Viña del Mar, en un cerro, se perdió la única hija de una madre soltera... trágico. La niña se llamaba Esperanza y la madre, en su inmensa angustia, vagaba día y noche por las quebradas gritando su nombre. Con el correr del tiempo las cosas se fueron dando de manera natural:
-¿Dónde vives?
-Donde se perdió la Esperanza.
-Ah, en "Esperanza" entonces...
La gente bromeaba diciendo que a la madre se le perdió la Esperanza, pero le quedaba la esperanza. No era mentira, pero lamentablemente sólo tuvo la esperanza..., la otra nunca apareció.
Y de qué se trata todo esto. De eso, de dar un mensaje de esperanza. Horribles acontecimientos se han suscitado en el barrio más característico de nuesta Ciudad, el Barrio Puerto, y justamente en una de sus calles más tradicionales: "Serrano". Por una negligencia -a mi humilde juicio, evidente- se ha destruído inevitablemente gran parte de nuestro Patrimonio, se han perdido bienes materiales en sumas exorbitantes pero, lo más grave, hemos perdido porteños y porteñas...
No se trata ahora de juzgar, de eso que se encarguen los tribunales (aquí) y Dios (en el otro lado). Sólo intento recordar a aquellos que se despertaron para ver una luz muy distinta a la del Sol que los guió por una senda sin retorno. Y también intento entregarles toda mi fuerza, mi esperanza y mi Fe a aquellos que sobrevivieron, que conocieron el infierno y que se pararon de las cenizas.
¿Cuán diferente se ven las páginas de los diarios a las fotos del terremoto de 1906?, ¿Qué variaciones encontramos entre el edificio Subercasseaux y la casa de Juanita Ross cuando se vino abajo?, y es que parece que nuestro Puerto tiene cara de fatalidad...
Hagamos, entonces, lo de siempre; encomendémonos al Cristo de la Matriz, a Nuestra Señora de las Mercedes de Puerto Claro, a San UNESCO y a San BID (Que gran consuelo traerán a las familias afectadas) y unámonos bien fuerte entre todos para restaurar nuestra ciudad, para devolverle a este Puerto sus años de grandeza, de bohemia de esplendor; para que Pancho sea espejo de belleza y felicidad y no quiera la luna reflejarse en otro mar que no sea el que nuestra bahía baña.
Ánimo porteños, que cuando ocurren desgracias como esta todos nos vemos afectados, dolidos, pero siempre se puede salir adelante..., hagámoslo por los que ya no están. Recuperemos nuestros Lugares Valiosos (Como mi peluquería "Don Luis", con años de tradición).
¡VIVA CHILE! ¡VIVA EL PUERTO DE VALPARAISO!
